Hacer bien los zapatos también significa hacerlos de forma responsable. Nuestra fábrica funciona con un 80% de energía solar, porque si el sol sale todos los días, ¿por qué no aprovecharlo para fabricar tus zapatos? Trabajamos con materiales seleccionados de forma consciente, como el caucho natural procedente de la tierra, que elegimos por su durabilidad, flexibilidad y menor impacto frente a alternativas sintéticas. También obtenemos nuestro cuero de una curtiduría italiana de confianza, donde el cuero se produce de forma ética como subproducto de la industria alimentaria y cuenta con la certificación Leather Working Group, el estándar de referencia en cuero responsable. Esto garantiza que nada se desperdicia y que cada Aro refleja calidad, integridad y artesanía en cada paso. Además, en lugar de producir más de lo necesario, fabricamos en cantidades pequeñas y cuidadas para minimizar el desperdicio. Combinado con nuestra confección duradera, esto significa que tus Aro duran más, y cuanto más tiempo las conserves, menos acaban en el vertedero.
Creemos que la sostenibilidad no termina en el zapato. Continúa en cada paso posterior. Por eso, todo nuestro envoltorio está hecho con materiales reciclados que se descomponen de forma natural y regresan a la tierra sin dejar rastro. Sin rellenos innecesarios ni extras que van directos a la basura. Solo usamos envoltorios pensados para proteger tus Aro mientras van de camino a ti y que desaparecen cuando ya han cumplido su función. Sin dramas ni largas despedidas.
Respecto al envío, siempre escogemos la ruta con las mejores vistas. Aro no viaja en avión: distribuimos dentro de Europa por vía terrestre, porque reducir emisiones importa más que llegar rápido. Aro se mueve con medios más sostenibles, en línea con unos zapatos que nunca fueron hechos para ir con prisa.
Y no nos conformamos con esto. Seguimos explorando nuevos materiales, mejores procesos y formas más inteligentes de reducir nuestra huella. La sostenibilidad no es una meta que se alcance una vez y ya, sino una práctica constante, un compromiso que asumimos paso a paso. Al fin y al cabo, si creas algo que camina hacia el futuro, también debería ayudar a protegerlo. En Aro, hacer zapatos bien significa hacerlos de forma responsable, consciente y pensados para durar.